Para saborear del amor su dulzura
Date el corazón que presiente la gloria
Al paso que vamos, yo sé que llegamos
Al lejano cielo de nuestros amores
A los dos nos lleva el destino en sus manos
A vivir la vida con sus emociones
Qué bonito canta el censurle al amor
Entre la enramada ocultándose el sol
Qué razón tan grande tiene el corazón
de vivir dichoso sin morir de amor
Ya las azucenas perfuman la tarde
y la luna espera sonriente al lucero
A los cuatro vientos yo quiero gritarles
que en mis brazos tengo lo
Nuestra voz florece a la orilla del río
Miles de luciérnagas bordan la no che
Vamos a querernos, cariñito mío
Vamos a olvidarnos del humo y del frío
Qué bonito canta el senzol de alamor
En la niebla amada ocultándose el sol
Qué razón tan grande tiene el corazón
De vivir dichoso y morir de amor