ardeza que conoce de raro
al compás de un tango rue do
cautivó mi corazón.
Me engrupió de tal manera
también me supo engañar
que a la pobre milon guera
tarde la pude olvidar.
Me hizo creer que me quería mucho de mí
se burló hasta que un maldito día,
con un cafio lo pienso,
se enamoró locamente del
canal de Asiburón,
que la maltrataba bien,
pero él, si n ninguna corrupción,
empezase a tratarte con bacán,
Alternando con mis hijas y niños bien,
recorriste lo s mejores
restaurantes.
Haciendo la milonga de Gran Ferén,
te donó yo la fortuna
alegremente.
Mucho vento le ganaste para él,
enviciaste y rodaste pobremente,
acabando en la mise
ria por ser cruel.
Ahora te queda el recuerdo
de los giles que afanaste,
del tipo que no fue lerdo
en los tiempos que triunfaste.
La coca te ha vuelto loca,
tu amigona te pierdo.
Pobre milonga para la recenza,
la conocí en el lugar.
Ranosa, la mujer que soñé un día,
transformaste en noleta, viriliné.
Ahora apaga todo el mal
que vos me hacías,
siendo rea, pelandruta y virgonesa.
A los hombres no se pidan ni se quieren,
ni encontrarás un bacanazo
si n grupir.
Sus amigos se desprecian y se hieren,
para hacerte el rigor mejor ser allí.