que aprendí hace ya 27 años,
la milonga del solitario.
Me gusta de vez en cuando
veo que ni yo mismo me mando
que vengo en son de revancha
No es mi culpa si en la cancha
yo me quitaré el sombrero
porque así me han enseñado
entrando atrás del primero
Siempre bajito he cantado,
porque gritando no me hallo,
grito al montar a ca ballos
y en la caña me he bandeado.
Pero cantando un verseado,
andé secuente en quebranto,
que el que se larga en los gritos
no es cuche a su propio canto
me apogota en su palenque
Háganme un contorrevenque,
Si muero en mi madriguera,
No quiero crucer ni a prontes,
ni encargos para el eterno
Tal vez pasado el invierno,
que el canto es la abierta herida
de un sentimiento sagral.
desprecio la claridad por la vergüenza que
Soy como el león de la sierra,