¿Qué tal?
¡Pero y por antes, Chamigo!
Es el tí pico saludo
que usamos los correntinos.
Chamigo quiere decir literalmente,
mi amigo.
Aunque en rigor de verdad,
Ellos se hayan enriquecido
de todo cuanto contiene,
de fraterno, de afectivo.
El chamigo es algo más que
lo común de un amigo.
Es esa mano que estrecha
con impulso repentino.
Es la voz que en ocasiones
nos hace como de estímulo,
dándole fuerza al elogio.
¿Estuviste bien, chamigo?
O la advertencia oportuna
cuando en algún trance crítico
A alguien se acerca y nos dice muy formal
Ya que chamigo
O el corazón hecho hueco
cuando brindamos asilo
Diciendo sencillamente
Esta es tu casa, chamigo
O el reproche que nos brota
cuando exclamamos heridos po
r el filo de una ofensa,
¡pero eso sí que no, chamigo!
Hasta en ella, hasta en lo ingrato,
la expresión tiene un sentido de
cuño tan puro y noble
que le da valor de símbolo,
un símbolo de amistad
muy propio del correntino.
Pero así, cordial y franco,
no crea usted
que el chamigo se le prodiga a cualquiera.
No señor,
ese es un rito que se practica tan so lo
cuando se haya reconocido el real afecto
de aquellos que se consagran amigos.
Por eso, sin prevenciones,
confíe en el Correntino
cuando corazón en mano
se le entregan un chamigo.
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